Entregarse al existir

 

Vivir sin fronteras (1)

Sentir la vida corriendo por las venas, sin dejar llevarse por las voces locas de una mente inquieta, es sentirse libre en cada respiración.
Teniendo la osadía de estar en el lugar correcto, haciendo lo que uno más ama, sin importar las miradas, ni los cuestionamientos, libre de egos absurdos, para sumergirse más y más en esa plenitud del existir.
Sin importar el pasado, ni dándole espacio a la incertidumbre, comprendiendo que en el minuto del presente, se arma y se desarma la vida que más anhelamos.
Creando desde el corazón nuestro paraíso encantado, sin culpas, ni remordimientos, comprendiendo que la persona más importante de nuestra vida somos nosotros mismos.
No es un acto de egoísmo, como muchos pueden etiquetar esta actitud, es simplemente amor incondicional, para desde allí, relacionarnos con el mundo que nos rodea de una forma saludable y plena.
Sentirnos protagonistas de nuestra propia vida, llena todos los espacios y hace crecer inmensurablemente el amor a ella, el respeto y el deseo incansable de trabajar los sueños en cada despuntar del día.

Vivir en la plenitud del ser, es honrar la vida en cada decisión.